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El CORAZÓN

El motor de la vida y el lenguaje silencioso del amor

Desde tiempos inmemoriales, el corazón ha sido considerado el símbolo del amor, la valentía y la vida. Cuando queremos expresar afecto, dibujamos un corazón; cuando alguien nos conmueve profundamente, decimos que «ha tocado nuestro corazón»; y cuando sufrimos una gran pérdida, sentimos que «se nos rompe el corazón».

Curiosamente, la ciencia moderna y las antiguas tradiciones médicas coinciden en algo fundamental: el corazón es mucho más que una bomba que impulsa la sangre. Es el órgano que mantiene viva cada una de nuestras células y cuya actividad está íntimamente conectada con nuestro sistema nervioso, nuestras emociones y nuestro bienestar general.


¿Qué hace el corazón?

El corazón es un músculo extraordinariamente resistente.

Late entre 60 y 100 veces por minuto en un adulto en reposo, realizando aproximadamente 100.000 latidos cada día y más de 35 millones de latidos al año.

Con cada contracción impulsa sangre hacia todo el organismo para llevar: Oxígeno, nutrientes, hormonas, células del sistema inmunológico.

Al mismo tiempo recoge: Dióxido de carbono, productos de desecho, sustancias que serán eliminadas por otros órganos.

Gracias a este trabajo continuo, cada célula del organismo recibe lo necesario para vivir.

El corazón también produce hormonas, como el péptido natriurético auricular, que ayuda a regular la presión arterial y el equilibrio de líquidos, y trabaja en estrecha coordinación con el cerebro, los pulmones, los riñones y el sistema vascular.


El corazón y el cerebro: una comunicación permanente

Durante muchos años se creyó que el cerebro dirigía completamente al corazón. Hoy sabemos que la relación es mucho más compleja.

El corazón posee una extensa red de neuronas especializadas y mantiene una comunicación constante con el cerebro a través del sistema nervioso autónomo, especialmente mediante el nervio vago.

Diversas investigaciones han mostrado que estados emocionales como la serenidad, la gratitud, la compasión y el afecto pueden favorecer una mayor variabilidad de la frecuencia cardíaca, un indicador asociado con una mejor capacidad de adaptación del organismo al estrés. En cambio, el estrés mantenido, la ansiedad y la ira crónica pueden alterar esa regulación y contribuir al deterioro de la salud cardiovascular.

Esto no significa que una emoción por sí sola cause una enfermedad cardíaca, pero sí que la salud emocional forma parte del cuidado integral del corazón.


¿Qué puede enfermar al corazón?

Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las principales causas de muerte en el mundo.

Entre los factores que aumentan el riesgo encontramos:

  • Hipertensión arterial.
  • Colesterol elevado.
  • Diabetes.
  • Resistencia a la insulina.
  • Obesidad.
  • Tabaquismo.
  • Sedentarismo.
  • Alimentación poco saludable.
  • Estrés crónico.
  • Trastornos del sueño.
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • Antecedentes familiares.

La buena noticia es que muchos de estos factores pueden modificarse mediante hábitos de vida saludables.


El corazón según la Medicina Tradicional China

La Medicina Tradicional China contempla el corazón como el Emperador del organismo.

No solamente gobierna la circulación de la sangre, sino que representa el centro de la conciencia, la claridad mental y la armonía interior.

Desde esta perspectiva, al corazón se le atribuyen funciones como:

  • Gobernar la sangre y los vasos sanguíneos.
  • Albergar el Shen, concepto que hace referencia a la mente, la conciencia y el espíritu.
  • Reflejarse en el rostro.
  • Manifestarse en la lengua.
  • Favorecer la lucidez mental, la memoria y el equilibrio emocional.

Cuando el corazón está en armonía, la persona experimenta alegría serena, claridad, buen descanso y estabilidad emocional.

Cuando existe un desequilibrio, la MTC describe manifestaciones como palpitaciones funcionales, insomnio, ansiedad, inquietud, dificultad para concentrarse o sensación de agitación. Estas asociaciones forman parte del modelo conceptual de la MTC y no sustituyen la valoración médica de posibles enfermedades cardiovasculares.


El corazón y las emociones

Mientras que la medicina occidental estudia cómo las emociones influyen sobre el sistema cardiovascular a través de mecanismos neuroendocrinos e inflamatorios, la Medicina Tradicional China considera que cada órgano posee una resonancia emocional particular.

El corazón se relaciona especialmente con la alegría. Pero no con la euforia desbordada.

Se trata de una alegría profunda, tranquila y estable, esa que nace cuando la persona vive en coherencia consigo misma.

Cuando esta alegría se pierde aparecen con frecuencia: ansiedad, agitación, insomnio, dificultad para encontrar paz, sensación de vacío interior.

Quizá por eso las personas solemos decir que necesitamos «encontrar la paz del corazón».


¿Cómo cuidar nuestro corazón?

El corazón responde con gratitud a las decisiones cotidianas.

Podemos protegerlo mediante: actividad física regular; una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y grasas saludables; mantener un peso adecuado; controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa; evitar el tabaco; dormir lo suficiente; cultivar relaciones afectivas sanas; aprender a gestionar el estrés.

Desde la perspectiva de la MTC, también son beneficiosas prácticas como la respiración consciente, el tai chi, la meditación y ejercicios que favorezcan el equilibrio entre cuerpo y mente.


La lección del corazón

El corazón nunca trabaja para sí mismo.

No conserva la sangre.

No acumula el oxígeno.

No guarda los nutrientes.


Todo lo que recibe lo pone inmediatamente en circulación para sostener la vida de los demás órganos. Su grandeza no consiste en retener, sino en compartir.

Tal vez esta sea una de las lecciones más hermosas que nos ofrece la naturaleza. Cuando una persona solo vive para sí misma, su mundo termina por empobrecerse. En cambio, cuando aprende a entregar lo mejor de sí —su tiempo, su comprensión, su servicio, su amor— contribuye a que la vida florezca también en quienes la rodean.

Así como el corazón mantiene vivo al cuerpo porque nunca deja de dar, también el amor mantiene viva a la humanidad cuando circula libremente entre las personas.

Quizá por eso el corazón ha sido, desde siempre, el símbolo del amor. No porque sea el lugar donde nacen los sentimientos, sino porque su manera de existir nos recuerda que la vida alcanza su plenitud cuando aquello que recibimos también somos capaces de compartir.


Dr. Jota Rodríguez.

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CADA TIESTO CON SU AREPA

Las resonancias del alma

«Cada tiesto con su arepa» es un hermoso refrán de la cultura boyacense. Las arepas de maíz, cargadas de queso campesino y amasadas con el amor de manos trabajadoras, necesitan un tiesto de barro especial para alcanzar su mejor sabor. El calor del fogón de leña transforma lentamente la masa y convierte algo sencillo en un verdadero manjar.

Quizás la vida también funcione de manera semejante.

Así como cada arepa necesita su tiesto, cada ser humano parece encontrar aquello con lo que resuena. Todos tenemos afinidades, gustos, intereses y formas particulares de relacionarnos con el mundo. Nos sentimos atraídos por ciertas personas, determinadas ideas o experiencias específicas. A esa correspondencia profunda podríamos llamarla resonancia.

Sin embargo, no siempre las resonancias son agradables.

Muchas veces nos encontramos viviendo situaciones que parecen repetirse una y otra vez.

    • ¿Por qué siempre tropiezo con la misma piedra?
    • ¿Por qué termino encontrando jefes parecidos al anterior?
    • ¿Por qué mis relaciones sentimentales suelen terminar de la misma manera?
    • ¿Por qué ciertos conflictos parecen perseguirme, aunque cambie de lugar, de trabajo o de compañía?

A veces sentimos que la vida gira en círculos. Cambiamos el escenario, pero la historia parece repetirse. Los nombres cambian, los rostros cambian, pero las emociones y las heridas son sorprendentemente similares.

Cuando esto sucede, solemos pensar que el problema siempre está afuera. Sin embargo, llega un momento en que conviene detenerse y preguntarnos:

    • ¿Qué patrón se está repitiendo?
    • ¿Qué herida aún no ha sanado?
    • ¿Qué límite necesito aprender a establecer?
    • ¿Qué aspecto de mí mismo necesita transformarse?

La naturaleza nos ofrece una pista para comprenderlo.

Desde la física sabemos que un resonador responde con mayor intensidad a determinadas frecuencias. Un diapasón vibra cuando encuentra otro que emite una frecuencia semejante. Algo en él reconoce esa vibración y responde.

El ser humano, aunque infinitamente más complejo, también puede entenderse como un resonador biológico, psicológico y espiritual.

Nuestros pensamientos, emociones, creencias, heridas, miedos y expectativas conforman un paisaje interior que influye profundamente en la forma en que percibimos y respondemos a la realidad.

No significa que atraigamos mágicamente todo lo que nos ocurre. Pero sí tendemos a reconocer, tolerar, elegir e interpretar situaciones que armonizan con nuestros patrones internos.

Por eso una persona herida por el rechazo puede sentirse repetidamente rechazada.

Quien teme al abandono puede interpretar muchas situaciones desde ese miedo.

Quien creció bajo la crítica puede terminar rodeándose de personas críticas o percibiendo el mundo a través de ese filtro.

No porque Dios lo castigue.

No porque el universo conspire contra él.

Sino porque aquello que permanece oculto necesita ser visto.

El psicólogo Carl Jung expresó esta idea con una frase memorable: «Lo que no hacemos consciente se manifiesta en nuestra vida como destino.»

La neurociencia también muestra que el cerebro crea circuitos neuronales a partir de experiencias repetidas. Estos circuitos funcionan como caminos conocidos. Mientras no aprendamos nuevas formas de pensar, sentir y actuar, tenderemos a recorrer las mismas rutas, aunque nos conduzcan una y otra vez al mismo lugar.

Desde una perspectiva espiritual, la vida puede entenderse como una gran escuela.

No porque Dios envíe problemas para castigarnos, sino porque incluso las dificultades pueden convertirse en oportunidades de crecimiento.

Algunas lecciones regresan una y otra vez hasta que son comprendidas. Como un maestro paciente que repite el examen porque el alumno todavía no ha aprendido la lección.

    • Quizás ese jefe difícil viene a enseñarnos firmeza.
    • Quizás esa compañera conflictiva viene a enseñarnos paciencia.
    • Quizás esa relación dolorosa viene a mostrarnos heridas que necesitan ser sanadas.

Jesús de Nazaret enseñó algo semejante cuando dijo:

«¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?»

No se trata de negar los errores de los demás, sino de comprender que la transformación comienza por la propia conciencia.

    • Cuando aprendemos a valorarnos, comenzamos a elegir relaciones diferentes.
    • Cuando aprendemos a poner límites, ciertas personas dejan de ocupar espacio en nuestra vida.
    • Cuando sanamos una herida, dejamos de buscar inconscientemente situaciones que la reactiven.


Entonces descubrimos algo sorprendente:

    • No siempre cambia primero el mundo exterior.
    • Muchas veces cambia primero nuestro interior, y como consecuencia cambia la forma en que nos relacionamos con el mundo.
    • La piedra sigue estando en el camino.
    • Pero cambia nuestra manera de caminar.
    • Y aquello que antes nos hacía caer termina convirtiéndose en un escalón para crecer.
    • Quizás por eso los tropiezos repetidos no son únicamente fracasos.
    • También pueden ser mensajes.
    • Mensajes que nos invitan a despertar, a conocernos mejor y a evolucionar.
    • Porque mientras no aprendamos la lección, la vida suele repetir el capítulo.
    • Pero cuando finalmente comprendemos, el mismo camino que antes parecía una prisión se convierte en una senda de libertad.

Entonces dejamos de preguntarnos:

«¿Por qué siempre me pasa lo mismo?»

Y comenzamos a preguntarnos:

    • «¿Qué quiere enseñarme la vida a través de esto?»
    • Jesús mostró que el amor, la humildad, la compasión y el perdón poseen una fuerza transformadora capaz de romper los ciclos repetitivos del sufrimiento.
    • Cuando vivimos desde el miedo, resonamos con el miedo.
    • Cuando vivimos desde la ira, resonamos con la ira.
    • Cuando vivimos desde el amor, comenzamos a resonar con el Amor que sostiene toda la creación.
    • Tal vez por eso las piedras no son castigos.
    • Son señales.
    • Son oportunidades disfrazadas de dificultad.
    • Son llamadas silenciosas que nos invitan a despertar.

Y quizás el día que dejemos de preguntar:

    • «¿Por qué siempre me pasa esto?»

y empecemos a preguntar:

    • «¿Qué necesito aprender de esto?»

Ese día la piedra dejará de ser un obstáculo y se convertirá en un peldaño para nuestro crecimiento, nuestra libertad y nuestra transformación interior.

 

Dr. Jota Rodríguez.

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GASTRITIS CRÓNICA

GASTRITIS CRÓNICA

«Escuchando lo que el estómago nos quiere decir»


Muchas personas conviven durante años con síntomas como: Ardor en el estómago, acidez, sensación de llenura, gases, náuseas, dolor o pesadez después de comer.

Con frecuencia se acostumbran a estos síntomas y creen que son «normales», pero en realidad son señales de que algo no está funcionando bien.

La gastritis no es solamente un problema del estómago; muchas veces es el resultado de la interacción entre alimentación, emociones, hábitos de vida, medicamentos y microorganismos.


¿QUÉ ES LA GASTRITIS?

La palabra gastritis significa: Inflamación de la mucosa del estómago.

La mucosa es una capa protectora que recubre internamente el estómago y lo protege del ácido gástrico.

Cuando esta capa se inflama o se daña aparecen síntomas como: Ardor, dolor, reflujo, sensación de quemazón, indigestión.


¿QUÉ ES LA GASTRITIS CRÓNICA?

Se llama gastritis crónica cuando la inflamación permanece durante meses o años. A diferencia de la gastritis aguda, que aparece súbitamente, la gastritis crónica suele desarrollarse lentamente. Muchas personas pueden tenerla durante años sin saberlo.


¿CUÁLES SON SUS CAUSAS?

  1. Helicobacter pylori

Es una bacteria que vive en el estómago. Puede permanecer durante décadas produciendo: Inflamación. Úlceras. Atrofia gástrica. Aumento del riesgo de cáncer gástrico.

Por esta razón es importante detectarla y tratarla adecuadamente.

  1. Medicamentos

Especialmente: Ibuprofeno. Diclofenaco. Naproxeno.  Aspirina.

Cuando se utilizan frecuentemente pueden lesionar la mucosa gástrica.

  1. Alimentación inadecuada

Algunos factores irritantes son: Exceso de alcohol, cigarrillo, café en exceso, bebidas energizantes, comidas muy condimentadas, exceso de alimentos ultraprocesados.

  1. Estrés y ansiedad

El cerebro y el estómago están íntimamente conectados.

Por eso cuando estamos preocupados podemos presentar: Dolor abdominal, acidez, náuseas, colon irritable, reflujo.

No significa que la enfermedad sea imaginaria. Significa que las emociones influyen sobre el funcionamiento digestivo.


SÍNTOMAS MÁS FRECUENTES

  • Ardor en la boca del estómago.
  • Dolor abdominal.
  • Sensación de llenura rápida.
  • Distensión abdominal.
  • Eructos frecuentes.
  • Náuseas.
  • Mal sabor en la boca.
  • Sensación de digestión lenta.


¿CUÁNDO CONSULTAR DE INMEDIATO?

Existen signos de alarma que requieren valoración médica:

  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Vómito persistente.
  • Dificultad para tragar.
  • Sangrado digestivo.
  • Materia fecal negra.
  • Dolor intenso.

Estos síntomas requieren estudios oportunos.


¿CÓMO SE DIAGNOSTICA?

El médico puede solicitar:

Endoscopia digestiva alta

Permite observar directamente: Esófago, estómago, duodeno.  Y tomar biopsias si es necesario.

Pruebas para Helicobacter pylori: Prueba de aliento.  Antígeno en materia fecal. Biopsia.


COMPLICACIONES DE LA GASTRITIS CRÓNICA

Cuando no se trata adecuadamente puede producir:

  • Úlcera gástrica.
  • Sangrado digestivo.
  • Atrofia gástrica.
  • Deficiencia de vitamina B12.
  • Mayor riesgo de cáncer gástrico.


EL EJE CEREBRO-ESTÓMAGO

Actualmente sabemos que existe una comunicación permanente entre:

Cerebro Sistema nervioso Intestino Microbiota

Por eso emociones como: Miedo, rabia, ansiedad, estrés prolongado.  Pueden aumentar: La inflamación, la producción de ácido, la sensibilidad digestiva.


EL PAPEL DE LA MICROBIOTA

La microbiota es el conjunto de microorganismos que viven en nuestro sistema digestivo.

Cuando está equilibrada favorece: La digestión, la inmunidad, la producción de vitaminas, la protección contra microorganismos dañinos.

Cuando se altera aparece inflamación y trastornos digestivos.


TRATAMIENTO INTEGRAL

1. Tratar la causa

Si existe Helicobacter pylori: Debe recibir el tratamiento indicado por el médico.

2. Alimentación saludable

Recomendaciones:

  • Comer despacio.
  • Masticar bien.
  • Evitar acostarse después de comer.
  • Reducir alimentos ultraprocesados.
  • Aumentar frutas y verduras.
  • Mantener horarios regulares de comida.

3. Evita consumir alimentos que no toleres o causen alergias

Azucares, panela, bocadillos, berenjena, fresa, granos, huevo, leche de vaca, lulo, naranja, pitaya, soya, tomate, colorantes artificiales, edulcorantes y conservantes

4. Reducir el estrés

Herramientas útiles: Oración, meditación. respiración profunda, actividad física, contacto con la naturaleza.

5. Dormir adecuadamente

Dormir menos de lo necesario favorece: la inflamación, el reflujo, los trastornos digestivos.


ALIMENTOS QUE SUELEN TOLERARSE MEJOR

Papaya, banano, avena, arroz. verduras cocidas, pollo, pescado, sopas suaves.

Cada persona es diferente y debe identificar qué alimentos le generan molestias.

 

UNA REFLEXIÓN SOBRE LA GASTRITIS

El estómago es uno de los órganos más sensibles a lo que vivimos.

Muchas veces alimentamos el cuerpo, pero olvidamos alimentar la mente y el espíritu.

La gastritis nos recuerda que no solo debemos cuidar lo que entra por la boca, sino también aquello que dejamos entrar por nuestros pensamientos, preocupaciones y emociones.

No podemos evitar todos los problemas de la vida, pero sí aprender a responder a ellos de una manera más serena y saludable.

Así como una planta necesita buena tierra, agua y luz para florecer, nuestro estómago necesita alimento sano, tranquilidad y esperanza para recuperar su equilibrio y su salud.

 

Dr. Jota Rodríguez

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LUMBAGO Y CIÁTICA

COMPRENDER EL DOLOR LUMBAR PARA RECUPERAR MOVIMIENTO Y CALIDAD DE VIDA

El dolor lumbar es una de las causas más frecuentes de consulta médica en el mundo. Se estima que la mayoría de las personas presentará dolor de espalda baja en algún momento de su vida.

Dos términos muy comunes son:

    • Lumbago
    • Ciática

Aunque muchas veces se usan como sinónimos, no significan exactamente lo mismo. Comprender qué ocurre en la columna ayuda a disminuir el miedo y mejorar la recuperación.


¿Qué es el lumbago?

El lumbago es el dolor localizado en la parte baja de la espalda, en la región lumbar.

Puede aparecer por:

    • sobrecarga muscular
    • malas posturas
    • sedentarismo
    • movimientos bruscos
    • tensión muscular
    • desgaste de la columna

El dolor puede sentirse como:

    • rigidez
    • contractura
    • presión
    • punzada
    • limitación para moverse

En muchos casos el origen es muscular o mecánico.


¿Qué es la ciática?

La ciática ocurre cuando se irrita o comprime el nervio ciático. El nervio ciático es el nervio más largo del cuerpo y nace en la zona lumbar.

El dolor típicamente:

    • comienza en la espalda baja
    • baja por el glúteo
    • se irradia hacia la pierna

Puede acompañarse de:

    • hormigueo
    • ardor
    • corriente eléctrica
    • adormecimiento
    • debilidad muscular

Una persona puede tener: solo lumbago o lumbago con ciática


Principales causas:

    • Contractura muscular

Muy frecuente por estrés, malas posturas o sobreesfuerzo.

    • Hernia discal

Los discos intervertebrales funcionan como amortiguadores. Cuando uno se protruye o rompe puede comprimir una raíz nerviosa.

    • Desgaste de la columna

Con la edad aparecen cambios degenerativos: artrosis, desgaste discal, estrechamiento de espacios intervertebrales.

    • Sedentarismo y debilidad muscular

La falta de movimiento debilita los músculos que sostienen la columna.

    • Estrés y tensión emocional

El estrés aumenta tensión muscular y sensibilidad al dolor. Muchas personas “cargan” el estrés en la espalda.


Síntomas de alarma

Es importante consultar rápidamente si aparecen:

    • pérdida de fuerza importante
    • dolor después de trauma fuerte
    • adormecimiento progresivo
    • pérdida del control de esfínteres
    • fiebre
    • pérdida de peso inexplicada


¿Por qué duele tanto?

El dolor lumbar no depende solo de la lesión. También influye:

    • inflamación
    • contractura muscular
    • sensibilidad del sistema nervioso
    • miedo al movimiento
    • estrés emocional

Cuando el dolor se prolonga, el sistema nervioso puede volverse más sensible. El cerebro aprende el dolor.


Inflamación y dolor lumbar

Cuando una estructura lumbar se irrita, el cuerpo libera sustancias inflamatorias: prostaglandinas, citoquinas, mediadores del dolor.

Estas sustancias sensibilizan nervios y músculos.

Por eso aparece: rigidez, espasmo, dolor irradiado.


El papel del estrés y las emociones

El estrés crónico activa el sistema nervioso simpático. El cuerpo permanece en modo defensa.

La espalda muchas veces refleja:

    • sobrecarga
    • tensión muscular
    • agotamiento físico y emocional
    • aumento de inflamación, mayor percepción del dolor.


¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico comienza con:

    • historia clínica
    • examen físico

En algunos casos se solicitan:

    • radiografías
    • resonancia magnética
    • tomografía

No todas las personas necesitan imágenes.

Muchas veces el dolor mejora con tratamiento conservador.


Tratamiento:

    • Terapia neural: aplicación de microdosis de anestésicos locales para reestablecer la repolarización de la célula y generar mecanismos antiinflamatorios y de regeneración, mediados por el sistema nerviosos neurovegetativo.

    • Acupuntura: restablecer la circulación del energía -Qi- para desencadenar mecanismos antinflamatorios y mejora del dolor.
    • Fisioterapia: Movimiento y rehabilitación. El reposo prolongado generalmente empeora el problema. El movimiento adecuado ayuda a: fortalecer músculos, reducir rigidez, mejorar circulación, disminuir dolor. 
    • Medicamentos Según cada caso: antiinflamatorios, relajantes musculares, analgésicos.
    • Regulación del estrés: Respiración, sueño y manejo emocional ayudan a disminuir tensión muscular y sensibilización nerviosa. 
    • Ejercicio y prevención: La mejor medicina para la columna es el movimiento.

    • Ayudan especialmente: caminar, natación, fortalecimiento abdominal, ejercicios de estabilidad lumbar, estiramientos


Hábitos que protegen la espalda

    • Mantener peso saludable
    • Dormir bien
    • Evitar sedentarismo
    • Levantar peso correctamente
    • Fortalecer músculos
    • Manejar el estrés

 

Mitos frecuentes:

“Tengo desgaste, ya no hay solución”: El dolor no siempre depende del grado de desgaste.

“Debo guardar reposo absoluto”: El exceso de reposo debilita músculos y empeora la recuperación.

“Si me duele, me estoy dañando”: Muchas veces el dolor refleja sensibilidad del sistema nervioso, no daño grave.

La mayoría de los casos de lumbago y ciática mejoran con un manejo integral. El cuerpo tiene capacidad de recuperación.

La combinación de: movimiento, fortalecimiento, tratamiento médico, regulación emocional, hábitos saludables permite recuperar movilidad y calidad de vida. El objetivo no es solo quitar el dolor… Es recuperar confianza en el cuerpo y volver a moverse sin miedo.

 

Reflexión espiritual

La espalda sostiene el cuerpo, pero muchas veces también intenta sostener preocupaciones, tensiones y cargas emocionales acumuladas.

A veces el dolor aparece como una invitación a detenernos, respirar y revisar el ritmo en que estamos viviendo.

No fuimos creados para cargar solos todo el peso de la vida.

“Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.” — Mateo 11:28

Descansar también es parte de sanar.


Dr. Jota Rodríguez.

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LAS MOSCAS Y LAS ABEJAS

EL AMOR BUSCA FLORES; EL EGO BUSCA HERIDAS

Hace algún tiempo escuché una reflexión que comparaba la naturaleza de las moscas y las abejas. Aunque sencilla, encierra una profunda enseñanza sobre la condición humana.

Las moscas cumplen una función importante en los ecosistemas. Ayudan a reciclar la materia orgánica y participan en diversos procesos naturales. Sin embargo, tienen una característica particular: por más limpio, bello y agradable que sea un lugar, si existe cerca algo en descomposición, una herida abierta o un poco de suciedad, inevitablemente se sentirán atraídas hacia ello. “Siempre buscan posarse sobre el popo”

Las abejas, por el contrario, cumplen una misión extraordinaria. Son de los polinizadores más importantes del planeta. Gracias a su trabajo silencioso, miles de especies vegetales pueden reproducirse y gran parte de los alimentos que consumimos llegan a nuestras mesas. Poseen una asombrosa capacidad para encontrar flores incluso en medio de extensos territorios. Allí donde otros ven un campo árido, ellas buscan el néctar que dará origen a nueva vida.

Quizá esta comparación también pueda aplicarse al ser humano.

Hay personas que viven como las moscas. Por más bondad, nobleza o generosidad que encuentren en los demás, su atención se dirige casi siempre hacia los errores, las debilidades y las faltas. Se alimentan del chisme, de la crítica, de la sospecha o del juicio.

Parecen incapaces de contemplar la belleza de una persona sin detenerse primero en sus defectos. Allí donde hay una herida, se posan sobre ella; allí donde hay una equivocación, la magnifican; allí donde hay sufrimiento, a veces añaden más dolor.

Otras personas viven como las abejas. No porque ignoren los defectos humanos, sino porque eligen buscar aquello que hay de bueno, noble y verdadero en cada ser humano. Son personas que descubren flores donde otros solo ven espinas.

Su presencia consuela, anima y fortalece. No convierten los errores ajenos en condenas, sino en oportunidades para comprender, ayudar y acompañar. Como las abejas, colaboran silenciosamente para que la vida florezca a su alrededor.

La lucha entre estas dos tendencias habita en cada uno de nosotros. Todos tenemos algo de mosca y algo de abeja. Todos podemos caer en el juicio, la crítica o la maledicencia; pero también todos podemos elegir la bondad, la compasión y la misericordia.

La pregunta importante no es qué son los demás.

La verdadera pregunta es:

¿Qué estoy buscando yo?

¿Las sombras o la luz?

¿Los defectos o las virtudes?

¿La herida o la posibilidad de sanación?

Y es precisamente aquí donde las palabras de Jesús adquieren toda su profundidad.

El Maestro conocía bien el corazón humano. Sabía que existe una tendencia a fijarnos en los defectos ajenos mientras ignoramos nuestras propias limitaciones. Por eso enseñó:

“No juzguen, para que no sean juzgados. Porque con el juicio con que juzguen, serán juzgados; y con la medida con que midan, se les medirá.

¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?

¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para ayudar a tu hermano.”

Jesús no prohíbe el discernimiento; lo que condena es la actitud de superioridad moral. No nos invita a ignorar el error, sino a reconocer primero nuestras propias sombras antes de señalar las de los demás.

El juicio nace muchas veces de una mirada herida. Se convierte en una forma de autoafirmación: comparar, clasificar, señalar y sentirse superior. Pero detrás de esa aparente seguridad suele esconderse el miedo, la inseguridad o una herida que aún no ha sido sanada.

Con frecuencia vemos en los demás aquello que no hemos reconocido en nosotros mismos. Criticamos lo que nos incomoda, rechazamos lo que hemos reprimido y magnificamos en otros aquello que nos cuesta aceptar en nuestro propio corazón.

Por eso el juicio divide. Levanta muros donde el amor quiere construir puentes. Endurece el corazón donde la compasión desea florecer.

Jesús propone otro camino:

    • Mira primero tu interior.
    • Reconoce tu fragilidad.
    • Acepta tus propias limitaciones.
    • Entonces la mirada cambia.
    • Ya no busca condenar, sino comprender.
    • Ya no busca humillar, sino ayudar.
    • Ya no se alegra del error ajeno, sino que procura sanar la herida.

Porque solo quien conoce sus propias luchas puede mirar las luchas de los demás con misericordia.

La medida que usamos con otros será también la medida que recibiremos.

    • El juicio endurece el corazón. La compasión lo transforma.
    • Antes de mirar al otro, mira dentro de ti.
    • Antes de señalar, comprende.
    • Antes de condenar, ama.

Porque solo quien se reconoce imperfecto puede mirar al otro con los ojos de Dios.

Las moscas encuentran fácilmente aquello que está corrompido.

Las abejas recorren largas distancias para encontrar una flor.

Que nuestro corazón aprenda a parecerse más a las abejas que a las moscas, porque allí donde el amor encuentra una flor, la vida vuelve a florecer.


Dr. Jota Rodríguez.

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EL RELATO DE LA CREACIÓN

ENTRE EL GÉNESIS Y LA CIENCIA

 Los capítulos uno y dos del libro del Génesis son una hermosa metáfora que entreteje los hilos de la creación para dar sentido al origen del universo y de la vida. No se trata de una descripción científica, sino de una revelación espiritual expresada en lenguaje simbólico.

“Al principio Dios creó los cielos y la tierra… y dijo: que haya luz.”

Esa luz no solo ilumina el mundo físico; también representa el inicio del orden, de la conciencia y de la vida.


El primer día: la luz y el origen

Si miramos este relato a la luz de la ciencia, encontramos una resonancia profunda. El universo tuvo un comienzo: hace aproximadamente 13.800 millones de años, en un evento que hoy llamamos Big Bang.

Al inicio no existía la materia como la conocemos, sino una inmensa concentración de energía. Con el tiempo, esa energía se fue organizando, dando origen a partículas, átomos y, finalmente, a la luz capaz de viajar libremente por el cosmos.

La ciencia describe procesos; el Génesis revela sentido. Ambos apuntan a un mismo misterio: el surgimiento del orden a partir del caos.


El segundo y tercer “día”: la formación del universo y la vida

A lo largo de miles de millones de años, la materia se organizó en estrellas, galaxias y sistemas planetarios. Nuestro sistema solar surgió en medio de esta evolución cósmica, y hace 4600 millones de años la Tierra comenzó como un mundo inhóspito, ardiente y en constante transformación.

Con el tiempo, el planeta se enfrió, se formaron los océanos y hace 3800 millones de años surgieron las primeras formas de vida en el mar. Aquellas células primitivas iniciaron un largo proceso evolutivo que transformó la atmósfera y permitió la aparición de organismos cada vez más complejos.

El relato bíblico lo expresa de manera sencilla y profunda: la tierra se llena de vida.


El cuarto, quinto y sexto “día”: la vida se expande

La evolución continuó durante millones de años. Surgieron plantas, animales, especies marinas, aves y, finalmente, formas de vida más complejas.

Hasta que, en un momento decisivo, apareció el ser humano.

La ciencia habla de un proceso evolutivo que llevó al surgimiento del Homo sapiens. La Biblia lo expresa de otra manera: “Dios sopló en su nariz aliento de vida, y el ser humano se convirtió en un ser viviente.”

Ese “soplo” no es solo vida biológica. Es conciencia.


El despertar de la conciencia

Hace aproximadamente doscientos mil años, el ser humano comenzó a experimentar algo nuevo: no solo vivía… sabía que vivía.

Aparecieron el lenguaje simbólico, el arte, la memoria, la pregunta por el sentido. ….La vida se volvió interior.

La ciencia lo llama conciencia emergente…. La espiritualidad lo llama alma. No son conceptos opuestos: son dos formas de nombrar el mismo misterio.


Imagen y semejanza: la vocación del ser humano

“Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza.” Esto no se refiere a una forma física, sino a una capacidad: amar, crear, elegir, perdonar, trascender.

Somos materia… pero también espíritu.
Cuerpo… pero también conciencia.

El relato de la creación no enseña dominio, sino comunión: el ser humano no fue hecho para la soledad, sino para el encuentro.


Unidad de la humanidad

La ciencia moderna confirma una verdad profundamente espiritual: todos los seres humanos compartimos un origen común.

La llamada “Eva mitocondrial” nos recuerda que, en lo profundo, somos una sola familia. No somos extraños: somos hermanos.


El alma en camino

Desde entonces, la conciencia humana no ha dejado de expandirse.
El ser humano ha buscado a Dios en todas las culturas, en todos los tiempos. Ora, pregunta, contempla. …. Porque la oración es el lenguaje más antiguo del alma.

Incluso la ciencia ha observado que la fe, la esperanza y la confianza influyen en la salud y en la vida interior. No explican a Dios, pero muestran que el ser humano está abierto a lo trascendente.


La Tierra: laboratorio del espíritu

La Tierra no es solo un planeta. Es un espacio de aprendizaje.

Aquí la vida nace, crece, muere y se transforma.
Aquí el ser humano elige entre el ego y el amor.

Existen diferentes niveles de conciencia: algunos viven desde el servicio, la compasión y la luz; otros, desde el miedo, el ego y la separación.

Pero todos están en camino.


El sentido profundo

La vida no es un accidente……Es un proceso.

Un proceso donde el caos da paso al orden, donde la materia despierta a la conciencia y donde el ser humano está llamado a reconocer su origen.


Ese origen es el Amor.

La vida nace del Amor, se sostiene en el Amor y tiende hacia el Amor.

Y el ser humano, en medio de este universo inmenso, está invitado a recordarlo.


Dr. Jota Rodríguez.

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HIPOTIROIDISMO

CUANDO LA GLÁNDULA TIROIDES TRABAJA MÁS LENTO DE LO NORMAL

La tiroides es una pequeña glándula con forma de mariposa ubicada en la parte anterior del cuello, justo debajo de la laringe. Aunque es pequeña, cumple una función fundamental: produce hormonas que regulan la velocidad con la que funciona nuestro organismo.

Estas hormonas son:

    • T4 (tiroxina)
    • T3 (triyodotironina)

La tiroides actúa como el “acelerador metabólico” del cuerpo. Cuando produce menos hormonas de las necesarias, el organismo funciona más lentamente. A esto se le llama hipotiroidismo.

Como resultado, el metabolismo se enlentece y muchas funciones del organismo disminuyen su ritmo. En palabras encillas: el cuerpo sigue funcionando, pero lo hace más despacio.


¿Qué hacen las hormonas tiroideas?

Las hormonas tiroideas influyen en prácticamente todas las células del cuerpo y regulan:

    • La producción de energía
    • La temperatura corporal
    • La frecuencia cardiaca
    • La digestión
    • El estado de animo
    • La memoria y concentración
    • El peso corporal
    • La fertilidad y los ciclos menstruales.
    • La salud de la piel y el cabello


Causas de hipotiroidismo

    • Tiroiditis de Hashimoto: Es la causa ms frecuente, el sistema inmunológico ataca por error a la glándula tiroides.
    • Deficiencia de yodo: El yodo es necesario para producir hormonas tiroideas.
    • Cirugía o tratamiento con yodo radiactivo
    • Algunos medicamentos: amiodarona, litio, interferón, metimazol.
    • Trastornos de la hipófisis (menos frecuente).


Síntomas del hipotiroidismo

    • Cansancio y falta de energía
    • Sensación de frio
    • Aumento de peso
    • Estreñimiento
    • Piel seca
    • Caída del cabello
    • Depresión o desanimo
    • Letargo mental y mala concentración
    • Dolor muscular o articular
    • Menstruaciones abundantes o irregulares
    • Infertilidad

No todas las personas presentan los mismos síntomas.


¿Como se diagnostica?

El examen más importante es la TSH (hormona estimulante de la tiroides)

Generalmente:

    • TSH alta sugiere que la tiroides está trabajando poco-
    • T4 libre, ayuda a confirmar el diagnostico

En casos autoinmunes se solicitan anticuerpos antitiroideos, especialmente anti TPO

Hipotiroidismo y enfermedad de Hashimoto

En la tiroiditis de Hashimoto, el sistema inmune produce anticuerpos que inflaman y dañan gradualmente la tiroides. Esto se relaciona con factores genéticos, ambientales, inflamatorios e intestinales.


Relación con la inflamación y el intestino:

En algunas personas, la autoinmunidad se asocia con:

    • Disbiosis intestinal
    • Aumento de permeabilidad intestinal
    • Estrés crónico
    • Deficiencias nutricionales.

Estos factores pueden favorecer la activación del sistema inmunológico.


Tratamiento

El tratamiento principal es la hormona tiroidea sintética: Levotiroxina.

Su función es reemplazar la hormona que la tiroides no produce en cantidad suficiente.

Debe tomarse en ayunas, con agua, y esperar 30-60 minutos antes de comer.


Factores que afectan la absorción de la levotiroxina

    • Hierro
    • Calcio
    • Antiácidos
    • Café
    • Algunos alimentos ricos en fibra

Por eso es importante seguir las indicaciones médicas.


Nutrientes importantes para la tiroides

    • Yodo
    • Selenio
    • Zinc
    • Vitamina D

No deben suplementarse sin evaluación médica.


Hipotiroidismo y emociones

El estrés crónico puede alterar la regulación hormonal y aumentar la inflamación. Dormir bien, manejar el estrés -oración, meditación- y mantener hábitos saludables ayudan a optimizar la respuesta al tratamiento.


Complicaciones si no se trata

    • Colesterol elevado
    • Enfermedad cardiovascular
    • Infertilidad
    • Alteraciones del embarazo
    • Depresión
    • En casos extremos, mixedema


Pronostico

Con diagnostico oportuno y tratamiento adecuado, la mayoría de las personas pueden llevar una vida completamente normal y saludable.


Recomendaciones practicas

    • Tomar la levotiroxina correctamente
    • Asistir a controles periódicos
    • Mantener una alimentación balanceada
    • Dormir bien
    • Realizar actividad física
    • Manejar el estrés


Reflexión espiritual

Recuerde: el hipotiroidismo no define a la persona, es una condición frecuente y tratable.

A veces el cuerpo se vuelve lento no porque haya perdido su capacidad de sanar, sino porque nos está pidiendo descanso, cuidado y paciencia. El hipotiroidismo nos recuerda que la vida no siempre debe vivirse con prisa. También hay sabiduría en disminuir el ritmo y escuchar lo que sucede en nuestro interior.

Dios trabaja incluso en los procesos silenciosos y lentos. Así como la tiroides regula el ritmo del cuerpo, la fe puede ayudarnos a encontrar un ritmo más sereno para el alma. No todo depende de nuestro esfuerzo; muchas veces la verdadera sanación comienza cuando dejamos de luchar solos y aprendemos a confiar.

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.” -Salmo 46:10.

Cuando ponemos nuestra salud en las manos del Señor, descubrimos que cada dificultad puede convertirse en una oportunidad para crecer en paciencia, esperanza y abandono confiado. El cuerpo necesita tratamiento, pero el corazón también necesita descanso. Y en la presencia de Dios, ambos pueden encontrar consuelo y renovación.

 

Dr. Jota Rodríguez

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EL ORIGEN

ENTRE LA CIENCIA, LA PALABRA Y EL AMOR

En algún momento de la vida, todos los seres humanos nos hemos hecho las mismas preguntas: ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿qué sentido tiene existir?

La ciencia, la filosofía y la teología han intentado responderlas. La ciencia, apoyada en las matemáticas y las leyes naturales, nos ofrece explicaciones profundas sobre el cómo del universo. Sin embargo, cuando se trata del por qué, sus respuestas siguen siendo parciales.

Las religiones, por su parte, han buscado iluminar este misterio desde otro lenguaje. El cristianismo, a través de la Biblia, no pretende ser un tratado científico, sino una revelación espiritual: un testimonio de la relación entre Dios y la humanidad.

En sus primeras páginas, el libro del Génesis no describe el origen del mundo como una cronología física, sino como una metáfora luminosa: el ser humano es tierra… pero también aliento divino. Es materia… pero habitada por espíritu.

Siglos más tarde, el prólogo del Evangelio de Juan ofrece una clave aún más profunda: “En el principio era el Verbo… y todo fue hecho por medio de Él.”


Surge entonces una pregunta esencial:

¿qué es ese “Verbo”?

Si la ciencia define la palabra como sonido e información, y la física nos dice que todo en el universo es vibración, entonces ese “Verbo” puede comprenderse como la información primordial que dio origen a todo lo que existe.

En lenguaje espiritual, ese Verbo tiene un nombre: Amor.


El amor como lenguaje de la creación

El amor no es solo una emoción humana. Es un lenguaje universal.

Se expresa en la ternura de una madre, en la sonrisa de un niño, en el cuidado, en el servicio, en la belleza de la naturaleza, en el impulso creativo, en la compasión y en la búsqueda de sentido.

Para el Evangelio de Juan, Jesús de Nazaret es la encarnación de ese Amor: la Palabra hecha vida. Un amor que crea, sana, perdona, transforma y revela.


El amor como origen del universo

Más allá de las imágenes y los lenguajes, emerge una intuición profunda: El Amor no es solo una idea. Es la fuente de todo cuanto existe.

No es un sentimiento pasajero, sino una realidad fundamental: la fuerza que da origen,sostiene y orienta la vida.

La ciencia moderna, aunque utilice otro lenguaje, se acerca a esta misma verdad:

    • La biología muestra que la vida florece gracias a la cooperación.
    • La física revela un universo tejido por relaciones invisibles.
    • La neurociencia confirma que estamos diseñados para el vínculo.

Nada existe aislado.
Todo tiende a la unión.


Conciencia, alma y despertar humano

En algún momento de la historia, el ser humano no solo vivió… comenzó a darse cuenta de que vivía.

Aparecieron el lenguaje, el arte, la pregunta por el sentido. Despertó la conciencia. La tradición espiritual lo ha llamado alma. La ciencia, conciencia emergente.

Ambas miran el mismo misterio desde lenguajes distintos.

“Dios sopló aliento de vida en el ser humano…” -Génesis 2:7.

Ese aliento no es solo vida biológica: es capacidad de amar, de elegir, de trascender.


La dualidad y el propósito

La vida se manifiesta en polaridades: luz y sombra, orden y caos, vida y muerte. No son enemigos, sino parte del equilibrio del universo.

Pero el principio que sostiene todo no es dual. Es uno solo: el Amor.

Cuando el ser humano despierta a esa verdad, deja de vivir desde la separación y comienza a participar conscientemente en la creación.


El sentido profundo

Tal vez el origen no sea un evento lejano, sino una realidad presente.

El Amor no solo creó el universo. Lo habita.

Y la vida —en todas sus formas— no es otra cosa que la manera en que ese Amor se hace visible.

Amor es origen.
Amor es esencia.
Amor es destino.


Dr. Jota Rodríguez.

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PA’LANTE VAN LOS TIROS, PA’TRÁS LOS CASCARONES

Con amor a mi padre y a todos los padres del mundo

 «Pa’lante van los tiros, pa’trás los cascarones.»


Ese era el grito de batalla de mi padre cuando los tragos le calentaban el alma y el alcohol le nublaba la razón. Lo repetía con fuerza, como quien desafía la vida, los miedos y los fantasmas que lo acompañaban desde la infancia.

Gracias a Dios, hace muchos años dejó la bebida. También vendió el revólver que había adquirido legalmente para defenderse de los ladrones que imaginaba acechándolo en cada esquina. Los años, la experiencia y la sabiduría fueron apagando aquellos temores que tantas veces inquietaron su corazón.

Recuerdo una noche, después de una larga jornada de trabajo. Había cerrado su tienda y se disponía a asegurar puertas y ventanas cuando unos amigos se acercaron a saludarlo. El alcohol había confundido su percepción. No los reconoció. Sin mediar palabra desenfundó su revólver y gritó:

—¡Pa’lante van los tiros, pa’trás los cascarones!

Disparó varias veces.

Gracias a Dios, su pulso alterado por la embriaguez desvió cada disparo y nadie resultó herido. Aquel día comprendí que la providencia también vela por los imprudentes y que la misericordia de Dios suele alcanzarnos incluso cuando nosotros mismos no sabemos cuidarnos.

Mi padre fue un hombre recio. Campesino. Inteligente. Forjado por el trabajo desde los siete años de edad. Conoció la orfandad a los doce, y desde entonces aprendió a abrirse paso en la vida con esfuerzo, disciplina y una voluntad inquebrantable.

Fue un hombre solitario, caminante y luchador. Un trabajador incansable. Aunque apenas cursó algunos años de escuela primaria, poseía una inteligencia práctica extraordinaria. Fue visionario para los negocios, aun cuando muchos de sus proyectos no alcanzaron el éxito que merecían.

De él aprendimos el valor de la honradez, la importancia de la palabra empeñada, el amor por el trabajo y la lealtad hacia la familia. Detestaba el chisme, la mentira y las habladurías. Su ejemplo nos enseñó que la dignidad de una persona vale más que cualquier riqueza material.

Pero también fue un hombre de sombras, como todos los seres humanos. La dureza de la vida le enseñó a ser orgulloso, impulsivo y, en ocasiones, autoritario. Creció en una cultura donde el machismo parecía normal y donde el alcohol era compañero frecuente de muchos hombres. A veces reaccionaba desde la emoción antes que desde la reflexión. Muchas veces era un hombre de insultos, de gestos y actitudes que podían herir.

Era, en muchos aspectos, semejante a tantos padres de nuestra tierra: hombres moldeados por el trabajo, la necesidad y las dificultades; hombres que aprendieron a resistir antes que a expresar sus sentimientos.

Desde niño escuchó hablar de Dios. Fue un hombre religioso, de misa dominical y rosario frecuente. Sin embargo, como ocurre con muchos creyentes, tardó años en descubrir que Dios es mucho más que una práctica religiosa; que Dios es amor vivo, presencia transformadora y conciencia despierta.

Y, como un buen padre que nunca abandona a sus hijos, Dios tampoco lo abandonó a él.

La vida fue moldeando su carácter. Los años fueron puliendo las asperezas de su alma. Poco a poco comenzó a descubrir quién era realmente Juan Rodríguez.

Tomó conciencia de los daños que causaba el alcohol y lo dejó atrás.

Tomó conciencia de sus reacciones impulsivas y comenzó a cambiar.

Tomó conciencia de sus errores y aprendió a pedir perdón.

Comenzó a abrazar más.

A escuchar más.

A leer mas.

A amar más.

Se convirtió en un abuelo amoroso, en un esposo más comprensivo, en un padre más cercano y en un consejero lleno de experiencia.

De él aprendimos que la vida no es fácil. Que muchas veces se parece a una selva llena de belleza, pero también de peligros. Que para avanzar se necesita valentía, perseverancia y un corazón dispuesto a seguir aprendiendo.

La vida nos enfrenta constantemente al abandono, la pérdida, el miedo, la violencia, el resentimiento y el dolor. Pero también nos ofrece la oportunidad de descubrir algo más grande: que el amor es la verdadera fuerza que sostiene la existencia y que el propósito más profundo del ser humano es aprender a amar.

Mi padre terminó comprendiendo esa verdad.

Aprendió a amarse.

Aprendió a amar con mayor conciencia.

Aprendió que el éxito no consiste en acumular bienes, sino en dejar huellas de bondad en quienes nos rodean.

Y entonces aquel viejo grito de batalla adquirió para mí un significado completamente nuevo.

Hoy ya no escucho en él el eco de las armas ni de la violencia.

Hoy escucho otra cosa.

Escucho el llamado a disparar hacia adelante los proyectiles del amor, la bondad, la compasión, la generosidad y el perdón.

Y dejar atrás, como cascarones vacíos, el resentimiento, el odio, la soberbia, la codicia y todo aquello que nos aparta de Dios.

Porque las únicas armas capaces de transformar el mundo son las que nacen del amor.

Gracias, papá, por existir.

Gracias por tus aciertos y también por tus errores, porque ambos me enseñaron.

Gracias por tu trabajo silencioso, por tus luchas, por tus sacrificios y por el amor que muchas veces expresaste más con hechos que con palabras.

Y gracias a todos los padres del mundo que, con sus luces y sus sombras, siguen intentando cada día ser mejores hombres para sus hijos.

Que Dios los bendiga.

Y que pa’lante sigan yendo los tiros del amor… mientras atrás quedan, para siempre, los cascarones del miedo y del desamor.

 

Dr. Jota Rodríguez

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LA DISLIPEMIA

La dislipemia se refiere al aumento anormal de los niveles de lípidos en la sangre, incluyendo el colesterol y los triglicéridos. Estos lípidos son esenciales para diversas funciones metabólicas, pero cuando sus niveles exceden los límites saludables, se convierten en un factor de riesgo para la salud cardiovascular.


¿Qué es el colesterol?

El colesterol es una sustancia grasa que el cuerpo usa para funciones importantes, como:

    • Formar células
    • Producir hormonas: Cortisol, aldosterona, testosterona, estrógenos, progesterona.
    • Ayudar en la digestión

Se transporta en la sangre unido a proteínas llamadas lipoproteínas. Hay dos tipos principales:

    • Colesterol LDL (“malo”): puede acumularse en las arterias y formar placas, aumentando el riesgo de enfermedades como la aterosclerosis.
    • Colesterol HDL (“bueno”): ayuda a eliminar el exceso de colesterol de la sangre.


¿Qué son los triglicéridos?

Los triglicéridos son otro tipo de grasa que el cuerpo utiliza como fuente de energía. Se forman cuando consumes más calorías de las que necesitas, especialmente de:

    • Azúcares
    • Harinas refinadas
    • Alcohol

El exceso se almacena en el tejido graso. Niveles altos de triglicéridos pueden aumentar el riesgo de problemas como:

    • Enfermedades del corazón
    • pancreatitis (en casos muy elevados)


¿Por qué es importante controlarlos?

Tener niveles altos de colesterol LDL o triglicéridos puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como infartos o accidentes cerebrovasculares.


¿De qué se origina el colesterol?

El colesterol se sintetiza principalmente a partir de una molécula llamada acetil-CoA, que proviene del metabolismo de:

    • Carbohidratos (azúcares)
    • Grasas
    • Proteínas


El cuerpo transforma estas fuentes de energía en acetil-CoA y luego, mediante varias reacciones químicas en el hígado, produce colesterol.

Una enzima clave en este proceso es la HMG-CoA reductasa, que regula la producción de colesterol. Muchos medicamentos para bajar el colesterol, como las estatinas, actúan bloqueando esta enzima.

Además del colesterol que fabrica el cuerpo, también obtenemos colesterol directamente de alimentos de origen animal:

    • Carnes
    • Huevos
    • Lácteos
    • Embutidos


¿De qué se originan los triglicéridos?

Los triglicéridos se forman uniendo:

    • Una molécula de glicerol
    • Tres moléculas de ácidos grasos

Glicerol + 3 Ácidos graso = Triglicérido

Los ácidos grasos pueden venir de:

  • Grasas de la dieta
  • Exceso de carbohidratos convertidos en grasa
  • Producción del hígado

 

¿Qué es el glicerol?

El glicerol (también llamado glicerina) es una molécula pequeña formada por carbono, hidrógeno y oxígeno. Es un tipo de alcohol natural que sirve como “columna” o base para construir grasas.

Su estructura química básica es:C3H8O3

El cuerpo usa el glicerol principalmente para:

    • Formar triglicéridos
    • Obtener energía
    • Participar en procesos metabólicos

Cuando el cuerpo descompone los triglicéridos, libera: Glicerol y Ácidos grasos

El glicerol puede viajar al hígado y convertirse en glucosa o energía.

 

¿Qué son los ácidos grasos?

Los ácidos grasos son cadenas largas de átomos de carbono e hidrógeno. Son los componentes principales de muchas grasas. Se unen al glicerol para formar triglicéridos.

Los ácidos grasos tienen varias funciones:

    • Fuente importante de energía
    • Reserva energética
    • Formación de membranas celulares
    • Producción de hormonas y señales químicas


Los ácidos grasos pueden venir de: Grasas de la dieta, exceso de carbohidratos convertidos en grasa, producción del hígado.

Cuando comes más calorías de las que gastas, especialmente azúcar y harinas refinadas, el hígado convierte ese exceso en triglicéridos para almacenarlos como reserva energética.

 

Tipos de ácidos grasos

  1. Saturados

No tienen dobles enlaces entre carbonos.

Ejemplos: Mantequilla, tocino, quesos grasos. En exceso pueden aumentar el colesterol LDL.

  1. Insaturados

Tienen uno o más dobles enlaces. Se consideran más saludables.

Ejemplos: Aceite de oliva, aguacate, nueces, pescado. Incluyen grasas como los omega-3.

  1. Grasas trans

Son grasas modificadas industrialmente. Se asocian con mayor riesgo cardiovascular.


Relación con la alimentación

    • Exceso de grasas saturadas y trans → puede aumentar el colesterol LDL (el malo).
    • Exceso de azúcar y alcohol → suele elevar más los triglicéridos.
    • El cuerpo puede fabricar ambos incluso si no los consumes directamente.

Cuando comes pan, arroz, azúcar o grasa:

    1. El cuerpo obtiene energía.
    2. Si sobra energía, el hígado fabrica ácidos grasos.
    3. Esos ácidos grasos se unen al glicerol.
    4. Se forman triglicéridos y se almacenan en grasa corporal.

Espero que este breve artículo te ayude a tomar conciencia de la importancia de mantener una alimentación saludable y equilibrada.

Cuidar lo que comemos es cuidar nuestra vida, nuestro cuerpo y nuestra mente. Por ello, es fundamental reducir o evitar el consumo de comida chatarra, exceso de azúcares, bebidas azucaradas, alcohol y alimentos ultraprocesados.

Muchos productos ricos en grasas saturadas y grasas trans —como el tocino, la mantequilla, la manteca, algunos aceites refinados, mantecadas, donuts, galletas y otros productos industriales— pueden afectar silenciosamente nuestra salud cuando se consumen de manera frecuente

Una alimentación consciente no solo previene enfermedades, sino que también mejora nuestra energía, bienestar y calidad de vida.

Alimentarnos conscientemente es también una manera de honrar la vida y agradecer el cuerpo que habitamos.

 

Dr. Jota Rodríguez